La respuesta corta
Una web profesional para un negocio pequeño puede costar desde unos pocos cientos de euros hasta varios miles. La diferencia no está en el «diseño», sino en lo que la web tiene que hacer: no cuesta lo mismo una página que explica tus servicios que una con reservas, pagos o un área privada.
Para que tengas una referencia concreta, estos son los precios orientativos de Kódika, de pago único:
| Qué necesitas | Precio orientativo |
|---|---|
| Web de presencia (1 a 3 páginas, con SEO local y ficha de Google) | 250–400 € |
| Reservas, citas o pedidos online | +200–450 € |
| Tienda online con pago con tarjeta | +400–800 € |
| Asistente con inteligencia artificial | +200–500 € |
| App o plataforma a medida | Se estudia aparte |
| Mantenimiento (opcional) | 15–25 €/mes |
Son las tarifas del estudio. Otros profesionales y agencias trabajan con rangos muy distintos, así que úsalas como referencia, no como precio de mercado. Puedes combinarlas en el configurador de presupuesto.
Tres formas de tener una web
1. Hacerla tú con una plataforma prediseñada
Pagas una cuota mensual y montas la web con un editor visual. Es la opción más barata al principio, pero el coste real es tu tiempo, y el resultado depende de tu mano con el diseño y los textos. Además, la cuota no se acaba nunca y no siempre puedes llevarte la web a otro sitio.
Encaja si estás empezando, el presupuesto es mínimo y te apetece aprender a hacerlo.
2. Un desarrollador independiente
Una persona que diseña y programa tu web. Tratas directamente con quien la hace, los costes de estructura son menores y la comunicación es más rápida. El riesgo es elegir mal: conviene ver proyectos reales y preguntar qué pasa después de publicar.
3. Una agencia
Un equipo con perfiles distintos (diseño, programación, marketing, cuentas). Aporta estructura para proyectos grandes o campañas completas, y normalmente su precio también es mayor. Pregunta quién va a hacer tu web realmente y con quién hablarás.
Kódika está en el segundo grupo: un estudio pequeño, fundado por un desarrollador full stack, con trato directo y sin estructura de agencia.
Qué hace subir o bajar el precio
- Funcionalidades. Es el factor que más pesa. Reservas, pagos, áreas privadas, buscadores o integraciones son programación, y la programación es tiempo.
- Número de páginas y secciones. Cada página distinta hay que diseñarla, rellenarla y probarla en móvil.
- Diseño a medida o plantilla. Una plantilla abarata el arranque. Un diseño propio cuesta más, pero se adapta a tu negocio y suele ser más ligero.
- Contenido. Si tienes textos y fotos listos, todo va más rápido. Si hay que escribirlos o hacer fotos, es trabajo extra, aunque muchas veces es lo que más se nota.
- Integraciones. Conectar con tu calendario, tu programa de facturación o tu TPV depende de lo que permitan esas herramientas.
- Idiomas. Cada idioma es contenido nuevo que hay que preparar y mantener.
- SEO. La base técnica (velocidad, estructura, datos estructurados) debería venir incluida. El trabajo continuado de contenidos es otra cosa y suele presupuestarse aparte.
Costes que no salen en el presupuesto
Muchas sorpresas no vienen del precio de la web, sino de lo que hay alrededor. Pide que te los detallen:
- Dominio. Se paga cada año. Asegúrate de que está registrado a tu nombre.
- Alojamiento. Varía mucho. Una web estática bien hecha puede alojarse por muy poco, incluso en planes gratuitos de algunos proveedores. Una web con base de datos o tienda necesita algo más.
- Correo profesional (tu@tunegocio.es). Suele cobrarse por usuario y mes.
- Comisiones de pago. Si vendes o cobras señales online, la pasarela de pago cobra un porcentaje por transacción.
- Servicios de IA o de email, que suelen cobrarse por uso.
- Mantenimiento y cambios. ¿Qué cuesta cambiar un horario o un precio dentro de seis meses?
Ejemplos con cifras
Cuatro casos habituales, calculados con estos precios orientativos:
| Negocio | Qué necesita | Estimación |
|---|---|---|
| Fisioterapeuta que empieza | Que le encuentren en Google y le escriban por WhatsApp | 250–400 € |
| Peluquería | Web con citas online por servicio y profesional | 450–850 € |
| Tienda de barrio | Catálogo, carrito y pago con tarjeta | 650–1.200 € |
| Restaurante | Reservas de mesa y un asistente que responde dudas sobre carta y horarios | 650–1.350 € |
A todo esto se suma el mantenimiento si lo quieres (15–25 €/mes) y los costes de terceros del apartado anterior. El precio final lo cerramos siempre por escrito antes de empezar.
Cómo comparar presupuestos sin llevarte sustos
Dos presupuestos con el mismo precio pueden incluir cosas muy diferentes. Antes de decidir, pregunta:
- ¿Qué incluye exactamente y qué no incluye?
- ¿El dominio y las cuentas están a mi nombre?
- ¿Qué cuotas tendré que pagar cada mes o cada año, y a quién?
- ¿Cuántas rondas de cambios entran antes de publicar?
- ¿Cuándo estará lista? ¿Me lo pones por escrito?
- ¿Puedo ver la web antes de pagar?
- ¿Qué pasa si dentro de un año quiero cambiar de proveedor?
- ¿Puedo ver proyectos reales tuyos, funcionando?
Desconfía de quien te garantice el primer puesto en Google. Nadie controla el algoritmo de Google. Lo que sí se puede garantizar es una web técnicamente bien hecha, rápida y clara.
¿Merece la pena pagar más?
No siempre. Si solo necesitas que te encuentren y te escriban, una web sencilla y bien hecha es suficiente, y pagar por funciones que no vas a usar es tirar el dinero. Compensa invertir más cuando la web trabaja por ti: cuando cada reserva o cada pedido online te ahorra una llamada, o cuando sustituye a una herramienta por la que ya pagas cada mes.
Si quieres una cifra para tu caso, marca lo que necesitas en el configurador o mira qué incluye el diseño web para empresas y las reservas online.